TERAPIA CON PARÁSITOS HELMINTO, UN DESAFÍO Y NUEVO PARADIGMA. “UNA MODALIDAD TERAPÉUTICA EMERGENTE “. Dr. Juan R. Jorge C.

TERAPIA CON PARÁSITOS HELMINTO, UN DESAFÍO Y NUEVO PARADIGMA. “UNA MODALIDAD TERAPÉUTICA EMERGENTE “. Dr. Juan R. Jorge C.

Desde siglos, el ser humano ha compartido con relativa armonía con bacterias, hongos y parásitos, resultando mayormente en una relación comensal beneficiosa para la salud, rara vez perjudicial o patológica. En este sentido y desde hacen décadas se le ha dado mucha importancia a las bacterias beneficiosas que suelen poblar de manera individual nuestro intestino, siguiendo una selección natural, constituyendo la flora intestinal, principal elemento de su ecosistema, considerado como un órgano y así se ha manejado y estudiado en todo este tiempo, teniendo como protagonistas a los probióticos, con menos atención para los hongos y casi nada de mención a los parásitos, importante integrante del mismo y sobre el cual me voy a referir en este controversial artículo, dejando el trasplante fecal para otro momento .
A lo largo de los años la medicina a combatido con éxito un sinnúmero de enfermedades, pero en otras le ha sido difícil, por lo que han evolucionado a la cronicidad por deficiencia del sistema inmunológico, por ejemplo las enfermedades autoinmunes de etiología no muy clara o desconocida y resistentes al tratamiento convencional, pero el medio ambiente juega un papel muy importante y en este sentido, los parásitos son determinantes.
La población occidental civilizada se encuentra en una crisis autoinmune. Hemos barrido y desinfectados nuestro medio de manera tan extrema , que estamos expuestos a muchos menos microorganismos que nuestros antepasados. La hipótesis de la higiene propone que nuestro sistema inmunológico se desarrolló en circunstancias que le permitieron ser expuesto a muchos microorganismos diferentes, algunos benignos y otros no. Estas exposiciones constantes y continuas desafiaron al sistema inmunológico para evolucionar y desarrollarse adecuadamente. Con la caída relativamente repentina de estas exposiciones, el sistema inmunológico no puede desarrollarse correctamente por lo que la autoinmunidad y la inflamación son las consecuencias.
La Hipótesis de la higiene surge en un estudio publicado en la revista The Lancet en 2001, donde se informó que los niños en las familias numerosas y especialmente aquellos que se criaron en granjas tenían menos probabilidades de desarrollar fiebre del heno, postulando que la exposición temprana a infecciones con la gran cantidad de microorganismos que habitan en una granja y el contagio entre las personas, disminuiría la incidencia de la fiebre del heno.
En 2002, un estudio publicado en el New England Journal of Medicine encontró que los niños expuestos a endotoxinas (componentes microbianos) desarrollan una tolerancia a los alérgenos externos – es decir, que estaban protegidos contra las alergias y el asma, lo que habla en favor de los probióticos.
Por otro lado, un estudio publicado en la revista Science en 2002, encontró que la infección por helmintos a largo plazo inducia la elevación de citoquinas anti-inflamatorias, lo que se correlaciona inversamente con la alergia. En otras palabras, la infección por helmintos a largo plazo resultó en menos alergias.
Con las prácticas de higiene modernas, como la refrigeración (que eliminan la necesidad de fermentar los alimentos e ingerir bacterias beneficiosas de esa manera), agua potable estéril, sistemas de alojamiento y saneamiento modernos y muy especial los antibióticos (que matan a toda la flora en el intestino), hemos eliminado muchas fuentes de microorganismos beneficiosos, como patógenos y el consecuente sobrecrecimiento de otros, específicamente el Clostridium Difficile por el uso indiscriminado de antibióticos.
Las alergias, enfermedad inflamatoria del intestino (enfermedad de Crohn, colitis ulcerativa y celíaca) y otras enfermedades autoinmunes son mucho más comunes en el mundo occidental, en comparación con los países del tercer mundo. La gente en los países del tercer mundo pueden sufrir de enfermedades agudas inducidas por agentes microbianos como, cólera y el dengue, pero no sufren de enfermedades inflamatorias y degenerativas crónicas como la esclerosis múltiple o la enfermedad inflamatoria intestinal.
Un estudio publicado en 2009 en Inmunología, demostró que convivimos con microorganismos y nuestro sistema inmunológico ha sido moldeado por ellos. Se sugiere que la clase más importante de los organismos, en términos de su impacto, son los helmintos, que de manera particular, han impulsado la evolución del sistema inmunológico humano. De hecho, este trabajo sugiere que hemos sido formados de manera fundamental por la coevolución con los helmintos.
Debido al saneamiento y la tecnología moderna hemos eliminando la fiebre tifoidea y el cólera. Se han salvado millones de vidas, desde que el alcantarillado y agua potable fueron introducidos en América del Norte y Europa Occidental. Pero al hacerlo, contribuimos a la subida de las enfermedades modernas que implican la desregulación inmune, como la esclerosis múltiple, la enfermedad de Crohn, colitis ulcerosa, enfermedad de Graves, la tiroiditis de Hashimoto, diabetes tipo I, el asma, las alergias, la enfermedad celíaca, y el síndrome de Sjogren, además de enfermedad por Helicobacter p. crónica.
La autoinmunidad y la inflamación van de la mano. El sistema inmunitario reacciona más a lo que se percibe como un “invasor extranjero”. A través de la liberación de mensajes químicos, las tropas (glóbulos blancos) están llamados a responder a la invasión. En el caso de la autoinmunidad, las tropas atacan por error las células T reguladoras y tejidos normales no están haciendo su trabajo de controlar el ataque. La inflamación y el daño tisular es una consecuencia.
Los helmintos parecen conducir la activación de las partes reguladoras del sistema inmune. Pueden afectar a las células dendríticas reguladoras, macrofagos reguladoras y las células T de tipo regulatorio y citoquinas.
Los helmintos inducen una fuerte respuesta TH2 con citocinas IL10, IL-4 y IL5. Estas citocinas activan los macrófagos de una forma diferente de una respuesta TH1. La respuesta TH2 equilibra la respuesta TH1 y por lo tanto previene la inflamación y el desarrollo de:
La enfermedad intestinal inflamatoria.
Hay varios mecanismos de acción de los helmintos que se están estudiando actualmente. Todos ellos parecen proteger a los ratones y ratas de laboratorio a partir de la colitis inducida. Estos modelos animales que muestran EII parecen estar protegidos por varias especies de helmintos.
Se ha postulado que los helmintos secretan sustancias que afectan a células del sistema inmunitario tales como las células dendríticas.
También se ha sugerido que los helmintos cambiar rápidamente la abundancia y distribución de algunas bacterias intestinales. Hay un aumento destacado en la familia Lactobacilos con la infección por helmintos. Se ha demostrado que diversas especies bacterianas dentro de este grupo de organismos para disminuir la inflamación intestinal en modelos murinos de colitis.
Los pacientes con Esclerosis Múltiple que tienen infecciones por helmintos (por ejemplo, Trichuris trichiura y / o, Ascaris lumbricoides, Strongyloides stercoralis, y otros) tienen un curso de enfermedad más leve en comparación con los pacientes con esta enfermedad sin helmintos.
También se ha demostrado que esta protección está mediada por células inmunes.
Se planean ensayos terapéuticos utilizando la exposición con helmintos en pacientes con diabetes tipo 1, pero aún no se completaron. Durante varios años, los laboratorios han estudiado el efecto de los helmintos en T1D utilizando modelos animales de diabetes autoinmunes con el diabético (NOD) no obesos. Estos estudios han sido muy prometedores.
No existen ensayos clínicos publicados sobre la exposición de helmintos en pacientes con artritis reumatoide, pero el efecto de los helmintos en la artritis ha sido probado en modelos animales de esta enfermedad. La infección de estos ratones con bacterias agrava la artritis, mientras que la infección con un helminto (H. brasiliensis polygyrus bakeri o Nippostrongylus) reduce la incidencia de la artritis y el grado de hiperplasia sinovial.
Mientras que las alergias y el asma son el resultado de una fuerte respuesta TH2, Los helmintos parecen regular los TH2 de esta enfermedad atópica.
Muchos estudios epidemiológicos apoyan la hipótesis de que la exposición de helmintos suprime la atopia, medida por la reacción de la piel a los alérgenos inyectados. Un estudio realizado en Gabón mostró que los niños infectados por helmintos fueron menos propensos a reaccionar a los ácaros del polvo que los niños sin infección por helmintos.
Helmintos como una modalidad terapéutica emergente
Es concebible que estos organismos modulan la inmunidad del huésped a través de la liberación de productos de regulación inmune o por visualización de moléculas reguladoras. También es posible que algunos helmintos, liberen sustancias que modulan indirectamente la inmunidad del huésped a través de la alteración de la composición de la microflora intestinal como se señaló anteriormente.
Sus orígenes yacen en la hipótesis de higiene que fue desarrollada par explicar la observación de que la rinitis y el eczema, son ambas enfermedades alérgicas, eran menos comunes en hijos de grandes familias, que presumiblemente se exponían a más agentes infecciosos a través de tantos hermanos, comparado con niños de familias con solo un hijo.
Los estudios epidemiológicos han establecido que hay grandes diferencias en la distribución de la enfermedad autoinmune, entre países industrializados y los menos desarrollados. Las enfermedades autoinmunes, como esclerosis múltiple, asma, enfermedad inflamatoria crónica intestinal se incrementan en los países industrializados, pero son mucho más raras en los pobres, con sus habitantes en ambientes menos sanitarios.
La aún en desarrollo hipótesis de higiene sugiere que la exposición de la niñez a bacterias y virus (eliminados en los países industrializados) puede ser una causa. Otra posible explicación ha sido sugerida en el incremento en atopía y enfermedad autoinmune en los países desarrollados es la eliminación de helmintos parásitos intestinales. Hay desarrollo de investigación en la sugerencia que la eliminación de los helmintos causa al sistema inmune humano una sobre reacción, resultando en inflamación en varias áreas corporales, dependiendo de la genética del individuo.
La terapia con helmintos es considerada un promisorio tratamiento alternativo para la enfermedad de Crohn, esclerosis múltiple, asma y colitis ulcerosa.
Durante la terapia, el paciente es inoculado o infectado con helmintos (nematodos intestinales parásitos, como Necator y Ancylostoma, Trichuris trichiura, etc.) para modular la respuesta inmune y reducir la inflamación y consecuentemente el daño tisular, asociado con aquellas enfermedades.
Resultados con la enfermedad de Crohn y la colitis ulcerosa con huevos de Trichuris suis
Un ensayo de 24 semanas con 29 pacientes con la enfermedad de Crohn, mostró resultados palpables. El 79,3 % del total respondió al tratamiento y el 72,4 % de los pacientes remitieron. El 100 % de los pacientes con el tratamiento inmunosupresor, al tiempo del estudio mostró una respuesta al tratamiento luego de 24 semanas.
Un ensayo doble ciego, placebo-control con 59 pacientes con colitis ulcerosa, los llevó el mismo grupo de investigadores. El 47,8 % de los pacientes receptores de helmintos mostró respuesta comparado con el 15,4 % de ellos que recibieron un placebo. No hubo efectos indeseables ni complicaciones.
Estén pendientes sobre nuevas informaciones sobre ensayos en humanos con esta modalidad terapéutica emergente a base de helmintos, gusanos pequeños, de no más de dos centímetros de largo; la que se ha experimentado en enemas de retención y por vía oral en liofilizados a manera de cápsula con pequeña cantidad de helminto, pocos efectos colaterales y con resultados prometedores.

Foto de Crónica De Un Pediatra Gastroenterólogo Dr. Juan Jorge.

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